Para espacios

Músico de Jazz al Patio cantando y tocando guitarra en una Tenue Session

Llevamos jazz en vivo, íntimo y cercano, a salas pequeñas: restaurantes, casas viejas, librerías, patios, cafés. Sin tarima y sin que tu salón parezca un escenario.

Jazz al Patio nació en el patio de Biodiverso, en Zapatoca: plantas, luces colgantes y un puñado de personas sentadas muy cerca. De ahí salió el nombre, y de ahí salió la idea — que la música no necesita un escenario grande para funcionar, solo una sala donde quepa el silencio.


Montar la noche no es lo difícil

Lo difícil es llenarla.

Casi todos los espacios que programan algo pasan por lo mismo: consiguen al artista, arman el cartel, lo publican en Instagram — y el día del evento siguen escribiendo «aún tenemos cupos disponibles».

No es falta de ganas ni de criterio. Producir una noche y convocar a un público son dos oficios distintos, y casi nadie tiene tiempo para los dos.

Nosotros hacemos el segundo.

Traemos la música y traemos la gente

Curaduría. Elegimos el repertorio para el tamaño de tu sala y para la noche que quieras que sea. No mandamos «un grupo de jazz»: armamos una noche.

Convocatoria. La difusión la hacemos nosotros. Cartel, redes, invitaciones, seguimiento a las reservas. Tú no tienes que aprender a llenar una sala.

Memoria. Cada noche deja una lista de asistentes que se acumula. Al tercer o cuarto concierto ya no convocas desde cero: tienes un público que sabe que en tu lugar pasan cosas.

El formato

Somos un dúo: guitarra, voz y saxofón. Es lo que entra con holgura en una sala pequeña y lo que suena bien sin montaje.

Para fechas especiales sumamos un artista invitado y armamos trío. Eso se acuerda contigo con tiempo, según qué quieras que sea esa noche.

Traemos consola y micrófonos, pero el montaje no se nota. Los cables van escondidos, no hay tarima, no hay trípodes en la mitad del salón ni cinta pegada en el piso. Tu sala se ve igual que cualquier otra noche — solo que con música.

Una sala chica no es una limitación

Es el formato correcto.

En Colombia el jazz casi siempre suena en bares grandes y ruidosos, donde la música termina siendo fondo de las conversaciones.

En una sala de veinticinco personas pasa otra cosa. Se oye la madera de la guitarra, la respiración del saxofón, la voz sin tener que empujarla. El público está a tres metros. Nadie habla encima.

Eso no se puede reproducir en un lugar grande. Es una experiencia que solo existe en espacios como el tuyo.

Dos entradas, una sola noche

Casi todos los espacios pequeños tienen dos zonas: una desde donde se ve el escenario y otra desde donde solo se escucha.

Para el teatro, la segunda no sirve — quien no ve, no asistió. Por eso una función de teatro en un lugar pequeño solo puede vender la mitad de las sillas.

Con música es distinto. Quien escucha buena música mientras cena, sin alcanzar a ver a los músicos, está teniendo una experiencia completa. Eso es exactamente lo que hace un club de jazz.

Así que vendemos dos cosas la misma noche:

  • Butaca de concierto. Ve y escucha, a metros de los músicos. Cupo limitado, entrada con valor.
  • Mesa con jazz en vivo. Escucha el concierto mientras cena. Sin entrada, consumo normal.

Nunca vendemos la mesa como entrada al concierto. Quien paga por ver, ve.

Lo que esto significa para ti: no necesitas llenar todo el local para que la noche cierre. Basta con vender las butacas — y las mesas se llenan solas con la gente que ya iba a cenar.


Quién pone qué

Nosotros ponemos

  • Los músicos y el repertorio
  • La curaduría de la noche
  • Cartel, difusión y convocatoria
  • Gestión de reservas y registro de público
  • La postulación a convocatorias, cuando aplique

Tú pones

  • La sala, tal como está
  • La cocina y el servicio
  • Una noche de la semana
  • El café, la comida, lo que ya sabes hacer

No alquilamos tu espacio ni te cobramos por tocar. Producimos la noche contigo y acordamos cómo se reparte lo que entra.

¿Tu espacio sirve?

Si marcas casi todas, sí:

  • Entre 25 y 60 sillas
  • Un rincón donde quepan dos o tres músicos sentados, con un toma corriente cerca
  • Muros y techo que sostengan el sonido — una casa vieja es ideal
  • Una noche de la semana que hoy esté floja
  • Un público que va a tu lugar con intención, no de paso
  • Ganas de que tu espacio también sea un lugar donde pasan cosas

No necesitas patio, ni tarima, ni equipo de sonido: la consola y los micrófonos los llevamos nosotros. Si tienes algo de eso, mejor. Si no, igual funciona.

Empezamos con una noche

Sin contrato, sin exclusividad, sin compromiso de calendario.

Hacemos una. Miramos cómo respondió tu público, cómo funcionó la sala, qué habría que ajustar. Si funcionó, armamos un ciclo con fechas fijas. Si no, quedamos como amigos y cada uno sigue.


Escríbenos

Cuéntanos cómo es tu espacio: cuántas sillas, qué noche tienes floja, qué has programado antes.

Si encaja, te proponemos una fecha.

O guarda el número y escríbenos cuando quieras: 304 423 2674.